Sus 36 hicieron dudar en un comienzo al entrenador, quien llegó a decir que su actuación la dosificaría. Hoy Matías hizo reivindicar a Cappa. Es indiscutido e indispensable en el esquema de este River que hoy dejó de lado ese tiki-tiki que pide su técnico y puso lo que hay que poner en una cancha difícil como lo es la de La Paternal. "Matías juguemos con la pelota al piso", pedía por momentos Cappa. Y el volante le hizo caso. Siempre que pudo trató de poner la pelota al ras del suelo y casi todos sus pases fueron a un jugador con el mismo color de su camiseta.
Fueron pasando los minutos y con cada intervención la figura del experimentado mediocampista fue creciendo. Por momentos le ganó el duelo a Mercier, otras pocas lo perdió. Los hinchas millonarios se rompían las manos cada vez que el 25 tocaba la pelota. Ni hablar cuando cruzó un remate de Romero que tenía destino de gol. Fue ahí cuando empezó a bajar con más fuerza el "Pelado, pelado" de los más de 4.000 hinchas millonarios que fueron al Diego Armando Maradona.
Matías se convirtió en el bombero de River. Con él el equilibro entre la defensa y el mediocampo está asegurado. Se puede equivocar, pero sus esfuerzos lo llevan a corregir su error, una y otra vez. Ahora lleva la cinta de capitán y le queda pintada. Adorna ese brazo que levanta cuando entra y sale de la cancha. A Matías se le infla el pecho cuando ve a su querido River ganar y se llena de orgullo cuando corean su nombre. No hay adjetivos que califiquen su buen andar. Y los hinchas cada vez que se les preguntan quién es la figura de La Banda responden sin dudar y al unísono "Matías". Sí, Matías tiene apellido y es Almeyda, ese mismo que siempre deja todo en la cancha , al que se le cae hasta la última gota de sudor y que por entrega y sacrificio es el estandarte de un equipo que busca escaparle al descenso y gritar nuevamente Campeón. Por ahora, y solo por ahora, River anda por el buen camino: es puntero en soledad y el histórico Matías es uno de los grandes responsables de ello.


Debía ser el partido de la reivindicación, pero no. Boca fue un equipo tibio que no pudo con un All Boys con sed de triunfo, y así fue. El equipo de Floresta fue más que su rival. Las falencias del conjunto xeneize al transportar la pelota hicieron crecer al albo que se paró de contraataque. Los volantes boquenses no hacían pie, tenían la pelota, pero no llegaban con claridad al área, por eso la primera media hora de partido transcurrió tranquila y sin situaciones de gol. 


Ganó bien Vélez, un equipo que viene manteniendo una base desde hace varios torneos. El último campeón es un equipo que todavía se esta armando y eso se nota en el campo d ejuego. Los jugadores del bicho aguantaron 70 minutos. No fue un desastre, pero nada pudo hacer frente al poderío ofensivo de este Vélez que no solo lleva tres victorias seguidas sino que hoy en día es uno de los equipos de mejor nivel en Argentina.
blemente y chocaran siempre con la seguirdad de Navarro dispuso la entrada de Jonathan Cristaldo y así pasar a jugar con tres delanteros. Minutos después del ingreso del joven delantero de Vélez se produjo una de las jugadas más discutidas. Prósperi le propició un planchazo al burrito Martínez en el área. Penal sin lugar a dudas, pero no era eso lo que reclamaban los jugadores de Argentinos. Los defensores visitantes creían que había existido un off-side en el ataque velezano. Es que en el centro previo a la falta de Prósperi, Zapata estaba adelantado, pero como no participo de la jugada el línea acertadamente no levantó el banderín.

